Cualquier pensamiento resulta inefable,
Cualquier oración me queda corta, pues...
Plantado, tras la línea amarilla estoy,
Y veo silente, el tren partir sin previo aviso;
Se lleva esta vez, para nuestra desgracia
a aquellos dos hermanos, compadres y amigos.
Se van de prisa, mucho antes de lo estimado,
Dejando retazos, pertenencias con olor de viejas vidas.
Y noto el engaño en el que he caído
Me observo, yo mismo, bajo mi verdad...
Siempre cegadora, siempre hiriente,
Empero, sin querer rebatirla más
en aquella estación de despedidas.
Después de casi una década, soy un niño;
So estúpido, irascible, tan inmaduro me siento...
Cambiando sentimientos por recuerdos
Cambiando rencores por nostalgias
En fin, haciendo memoria
De futuros momentos en días pasados.
Cigarrillos compartidos, bocanadas nocturnas.
Y Mr. Jones en la radio, que ya nadie sabrá apreciar,
salvo mi persona, que escucha otra voz cantar ahora.
domingo, 30 de abril de 2017
Elegía y Mr. Jones
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